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 Ya tenemos fundación!

Por Diana Maldonado Lasso.


Desde hace algunos años atrás el movimiento cannábico en Ecuador ha ido creciendo y multiplicándose a pesar del peligro que el propio Estado representa gracias a sus políticas punitivas y represivas en tema drogas.


Nuestra constitución no criminaliza las adicciones, al contrario, las reconoce como un problema de salud pública; mientras el Código Orgánico Integral (COIP) penaliza el cultivo o la tenencia si se comprueba su fin comercial. Adicional a esto, contamos con una sentencia de la Corte Constitucional en la que claramente se establece que ni la cantidad portada, aún fuera del rango de no vendedor, es suficiente para levantar cargos por tráfico de sustancias si no se ha comprobado la compra-venta de la misma.

 
 

Sumado a esto, tenemos derechos constitucionales y humanos con sus generaciones a nuestro favor. Por ejemplo: libertad de reunión, toma de decisiones informadas sobre nuestra salud, presunción de inocencia, derecho a la libertad y a todas sus manifestaciones como ocupar el espacio público, etc.


Sin embargo, si la Policía Nacional se enteraba de algún evento cannábico en un lugar privado, acudían a hacer redada, llevarse a todos o a los que más pudieran y Fiscalía levantando cargos por desorden público, tráfico de sustancias y quién sabe cuánto más. Si hacíamos alguna marcha nos trataban, a punta de gases lacrimógenos, toletazos, patadas e insultos, de sacar del espacio público. Más de un torturado y torturada han existido. Violencia y maltratos de quien juró protegerte, convertidos bajo su dudosa moral, en castigos reparadores para apartarte del “mal camino de las drogas”, y lo hace quien protege a los corruptos y narcos por plata en este narcoestado llamado Ecuador.


Dicho todo esto comprenderán que hacer activismo cannábico en bastante complicado. La mayoría de eventos se hacían con locación secreta y con personas conocidas y/o referidas y con mucho temor.

Desde septiembre de 2020 el cannabis medicinal (detesto esa división) y el cáñamo industrial son legales en el país. Como consecuencia el registro de fundaciones, asociaciones, cooperativas, clubes, etc., se abrió y de esta forma el obtener vida jurídica, es decir, ahora se podrían hacer las actividades que hacíamos, pero siendo legales y sin escondernos.


Un par de meses antes, Guayaquil Canábico, ya había empezado a reunir papeles y dinero para obtener la personaría jurídica. Lastimosamente fuimos víctimas de un robo y eso retrasó el proceso. Logramos recaudar otra vez el dinero necesario para el trámite e ingresamos los papeles al ministerio correspondiente. Por lo menos nos devolvieron la carpeta con observaciones que iban desde el nombre (pero ¿por qué canábico?, ¿es eso marihuana?, eso no es legal ¿o sí?), hasta actualización de formatos por cambios en el reglamento cuando entró Lasso al poder, mínimo, 7 veces. En fin...más de un año después de todas estas dificultades y de enfrentar prejuicios, el colectivo Guayaquil Canábico ¡ya es fundación! Somos la primera fundación educomunicacional canábica con personería jurídica en la provincia y en la costa ecuatoriana.


¡La perseverancia y los deseos de trabajar a favor de los derechos de la población y cultura canábica dieron sus frutos!


 

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