Sexo, mujeres y cannabis: sigue la mata dando.


“…como si aquel instante fuese la suma de todos, el ultimo, el primero, el único… probablemente aquel encuentro fue mucho más breve de lo que lo recuerdo, no entiendo como llegué a ese lugar, sensación nueva y excitante. Lo que sabía de cierto era el camino para volver y repetir la experiencia, sexo y marihuana.” Liza 31 años.

Si por un lado la exitación sexual produce determinadas respuestas fisiológicas, esas mismas respuestas (o unas parecidas) pueden provocarse con el consumo de la cannabis. Eso pasa porque tanto sexo como cannabis afectan las mismas regiones del cerebro como el lóbulo temporal, y tambíen el sistema hormonal, provocando aumento de sensibilidad, cambios en el flujo sanguíneo, relajación y aceleración del ritmo cardiaco. Disfrutamos de ambos porque estamos fisiológicamente diseñados para hacerlo.

Nuestro cérebro posee sistemas de placer que nos recompensan por comportamentos naturales. Cuando tenemos sexo, los sistemas de placer se llenan de dopamina, que es un neurotrasmisor encargado de activar la emoción, la motivación, el deseo, los sentimientos de placer, y el movimiento. Cuando ingerimos o fumamos marihuana, llenamos los circuitos de THC (o Delta9Tetrahydrocannabinol), un sustituto natural de la Anandamida (también llamada de Araquidonoiletanolamida, o simplemente “placer, o alegria”, en sánscrito), que a su vez es responsable, entre otras cosas, de llenar el sistema de placer de dopamina.

Imaginaste lo mismo que yo al acabar la última línea? ¿Y si mezclo los dos? Si. Y no somos las primeras personas a pensarlo, o hacerlo. El Cannabis ha sido usado como afrodisiaco en la historia de la humanidad por miles de años. El registro más antiguo es el de la mitología hindú, en el tantra – movimiento panindio del siglo II que tuvo fuerte influencia en el hinduismo y budismo – no se fumaban porros, sino que bebían infusiones afrodisiacas. Al ser ingerido la acción de los cannabinoides era potente y duradera, vamos, como comer un brownie. Se decía que facilitaba la desinhibición sexual e incitava el ánimo erótico, a la vez que retardaba la eyaculación precoz. Podría favorecer la lubrificación vaginal y aún reducir los dolores del coito. Esas son las histórias contadas por el antropólogo y etnofarmacéutico Christian Ratsch, en su reccorido por los usos ancentrales del cannabis registrados en Marijuana Medicine: A World Tour of the Healing and Visionary Powers of Cannabis, del 2001 sin traducción al español. Entre unguentos e infusiones se la pasaban disfrutando la gente de ese entonces, en donde hoy se conoce por Serbia, Ucrania, Líbano, Marruecos, India y Egipto, entre otros.

La combinación sexo y cannabis reserva experiencias de pleno goce de la sensibilidad sensual, así como místicas y espirituales divinas, como bien lo sabían los ancestrales. Su conocimiento mermó en las últimas décadas debido a la ignorancia del gobierno y de su guerra contra la naturaleza, pero está resurgiendo rapidamente a partir de investigaciones academicas y experiencias sociales compartidas en red. Uno de los primeros rescates científicos de la relación cannabis-sexualidad después de la prohibición aparece aún en la decada de 70, cuando el doctor Boris Gorzalka y sus colegas de la British Columbia University descubrieron que la dosis de cannabis afecta el deseo y la motivación sexual. A partir de allí fue surgiendo otro campo de estudio: sexo y cannabis.

Pero no hace falta tanta ciencia para constatar lo que se puede sentir. Al contrário del alcohol, que provoca paralisis muscular, corta la sensibilidad y a veces la memoria, dificulta la coordinacion motriz y adormece los tejidos; la marihuana aumenta la sensibilidad, agudiza los sentidos, y altera la percepción del tiempo, haciendo parecer que el sexo dura más. Usuárias han relatado incluso el aumento de su concentración, de su autoconfianza y autoconocimiento. Ines, una mexicana de 44 años, nos explicó como el cannabis le ayuda en su vida sexual: “Es como si la mota me liberara mi parte creativa, después de años de casada, me ayuda a renovarme en el sexo.”

A pesar de incrementar el potencial sensual de todas las personas, parece que las mujeres somos quienes tenemos mayor tendencia a sentir los efectos de los cannabinoides en nuestros cuerpos, según el estudio de 2003 de Carolyn Klein acerca del sistema endocannabinoide y la libido femenina. Ella defiende que tanto fito como endocannabinoides (la marihuana, y la marihuana que nuestro cuerpo produce) afectan fases concretas la de excitación sexual femenina (deseo sexual y orgasmo). El clímax parece mas seguro cuando tomamos el camino de la ganja.

Tanto parece ser así que decenas de productos cannabicos especialmente diseñados para el goce femenino empiezan a llegar con fuerza al mercado legal. Karyn Wagner, fundadora de la organización Paradigm Medical Marijuana, escuchó el llamado y creó una nueva variedad de cannabis con esa finalidad. La recién nacida “Sexxpot” es herdera de la Indica predominante “Mr. Nice”, y supuestamente aumenta la libido femenina estimulando principalmente las sensaciones corporales. Nada muy sorprendente. De un universo tan grande y variable de tipos distintos de marihuanas con diferentes efectos y matices, por supuesto hay algunas más favorables al placer sexual. El proyecto Leafly incluso lanzo el ultimo dia de San Valentín una lista de 11 variedades buenas para una noche de núpcias… Pero entre todo, una de las cosas que más promete cambiar la relacion de las mujeres con el sexo es el lubricante cannábico.

Foria es uno de esos lubricantes, creado en California por Mathew Gerson, quien aconseja en su página de internet para que vayan con calma en la dosis, y que después de 15 minutos de aplicación ya pueden empezar a sentir los efectos. Otro lubricante, “just our secret” promete elevar la excitación en segundos cuando aplicado sobre el clítoris, según la empresa Cannamour, también de EEUU. Ambos disponibles en los estados con permiso legal para su distribución, con un costo de entre 40 y 80 dólares por frasco. Las usuárias parecen complacidas. Para algunas despierta la excitación, facilita o intensifica los orgasmos. Para otras, favorece la lubricación natural, reduce tensiones, dolores y relaja. De hecho, hay gente que apunta también los posibles efectos medicinales de tales aceites (no que una vida sexual saludable no sea medicinal, pero que también tiene su valor en contra de infecciones vaginales, por ejemplo). Hablamos con Laura, una chica que probó una versión del lubricante en México, sobre su experiencia: “Lo conseguí con una amiga. Me empezó a sensibilizar rapidamente. Sentí con mayor intensidad los labios interiores hinchados. Tuve sensaciones punzantes mientras me tocaba, pareciera que la sensación de estar por llegar al orgarsmo se hace más larga, más placentera… fue de las experiencias más exitantes y deshinibidoras que tuve”.

Los unguentos de cannabis, que eran disoluciones de kief o flores de cannabis en manteca de cordero en combinación con otras plantas y raíces, se usaban en la antigua Serbia para los dolores de la circunsición. Aplicados en la vagina, eran también usados para mitigar los dolores de la primera noche de bodas, facilitar la lubricación o aliviar los dolores de las parturientas. La idea no es de hoy, pero hoy encuentra un contexto favorable a su diseminación también a través de los ecos en las voces femeninas que se empoderan de su cuerpo y sentimientos como nunca antes.

Sin embargo, muchos estudios coinciden en que la complejidad de la respuesta sexual humana combina aspectos biológicos, psicológicos, culturales e individuales que dificultan la comprensión de qué está causando los efectos afrodisiacos, así como su mecanismo de acción. En cuestión de sexo y cannabis son muchos caminos los que faltan por recorrer. Pero el prohibicionismo y la sanción moral – siempre más dura con las mujeres – sobre el goce y autoconocimiento del cuerpo empiezan a desmoronarse. Y aunque la caminata sea larga, ya estamos dando los primeros pasos.

Para saber más, o material de referencia

Ratsch, C (2001) Marijuana medicine, a world tour of the healing visionary owers of cannabis, Rochester, VT, Inner traditions/bear

Gorzalka, BB, Hill< MN, and Chang SC, (2010) Male-Femeale differences in the effects of cannabinois and sexual behavior and gonadal hormone function Hormones and Behavior, 58, 91-99

Gorzalka, BB and Dong, SS (2012) Minireview, endocannabinoid and gonadal hormones, bidirectional interactions in hysiology and behavior Endocrinology, 153, 1016-1024

Necco Terry, (1998), Marijuana and Sex, a classic combination in Cannabis Culture Magazine

Carolin Klein, (2011) The Endocannabinoid system and female sexual arousal B.A. The University of British Columbia, 2003 M.A., The University of British Columbia. A thesis sumitted in patrial fulfillmente of requirementes for the degree of Doctor of Philosophy in the Faculty of Graduate Studies (Psychology). The University of Brithis Columbia (Vancuver) June 2011

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